viernes, 1 de mayo de 2009

Carta de Don Quijote a Dulcinea



Soberana y alta señora:

El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.

Tuyo hasta la muerte,

El caballero de la triste figura



Miguel de Cervantes


viernes, 24 de abril de 2009

La muerte de Pepito Grillo


Hoy ha muerto Pepito Grillo,
la conciencia de muchas personas.

Falleció de pena y desolación
por encontrarse inútil en muchas vidas,
por no sentirse escuchado apenas,
por las mentes que perdieron los oídos,
que prefirieron hacer crecer sus narices
hasta más allá de su propio ego.

Descansa en paz Pepito Grillo,
los que aún están despiertos no te olvidan.


viernes, 17 de abril de 2009

miércoles, 15 de abril de 2009

Gracias

"Dar las Gracias es como regalar una flor"


Sobran las palabras
qué decir de las imágenes.







Saludos queseros

Premio a Cuentos de Ratón


Quiero dar las gracias a Alice "http://alice-unlugarparasonar.blogspot.com" por conceder el premio "Este blog é uma jóia" a Cuentos de Ratón (podéis ver el premio aquí).
Le pido perdón por la tardanza, ya que nos dio el premio el 4 de marzo, pero como sabéis este blog ha estado inutilizado durante un tiempo.


Aquí dejo las normas:

1º.-Exhibir la imagen del sello. 
2º.-Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.
3º.-Elegir 10 personas para pasárselo.
4º.- Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio.

Y aquí mis 10 blogs premiados:


De nuevo, en nombre de Cuentos de Ratón, dar las gracias a Alice, más que por el premio, por leer nuestro blog.
La importancia de estos premios es poder enlazar nuestros blogs favoritos, para darles difusión.


Al filo...

martes, 14 de abril de 2009

Despropósitos


Se despertó tarde, aturdido por sus propios sueños. Tanto, que no estaba seguro de si lo había hecho realmente o sólo había ocurrido en un resquicio de su subconsciente. Esas cosas pasan a veces, el cerebro ordena nuestros más ocultos y pasajeros deseos para ponerlos en marcha mientras nuestros músculos descansan.

Esa noche se acostó con ganas de matar a alguien. No sabía muy bien a quién, ni tampoco con qué propósito. Quizá tuviera ganas de destruir algo hermoso, como escuchó decir a Tyler en aquella película, o quizá fuera, simplemente, esa necesidad de desahogo que sentía tras las noches de autocad. 

Daba igual, no había ya de qué preocuparse. Los sueños se nos repiten a veces con tanta frecuencia, que odiamos la incapacidad de nuestra propia memoria para traerlos al presente en cuanto el sol entra por los delgados agujeros de la persiana mal cerrada. Aparecen como fotogramas del cortometraje que vimos hace años, pero apenas hace unas horas, o unos minutos, que nosotros mismos los inventamos en algún lugar de nuestro propio cráneo. 

Recordaba sólo vagas imágenes de cuerpos mutilados, lo impregnaba por instantes un olor a carne chamuscada en una barbacoa de verano, venía a su memoria una sensación de absoluto desasosiego, y justo después una tranquilidad parecida al sentimiento de haber entregado ese proyecto en el que llevas meses trabajando, multiplicado por el placer de un orgasmo caramelizado en estrellas de chocolate helado. El clímax de lo irreal, el éxito sublime.

Sólo unos instantes después, al levantarse de la cama, se dio cuenta de lo que había hecho. Sólo al pisar el charco de sangre aún caliente, comprendió que había cosas más reales que los sueños. Pero para entonces, ya era un asesino. 

Autocomplacido con su propia muerte, la sangre aún brotaba de su herida, y los sueños venían y se iban en una lucha imposible con la propia vida, que contaba ya sus últimos minutos.